La Tercera Ola, fascismo en la escuela

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El ser humano es un animal gregario y como tal busca la aprobación de los que le rodean, del grupo al que pertenece. Algunos individuos prefieren pensar por sí mismos pero son los menos.

“La Tercera Ola, fascismo en la escuela” (Lesson Plan: The Story of the Third wave), es un documental que nos hace reflexionar sobre esa necesidad de aprobación y sobre lo peligrosa que puede llegar a ser.

Al inicio de “La Tercera Ola, fascismo en la escuela”, el profesor emérito de la Universidad de Standford dice:

“La pertenencia a un grupo es una de las necesidades humanas más básicas y para satisfacerla somos capaces de pasar del bien al mal, de lo que sabemos correcto y solemos hacer a lo que sabemos que está mal y no deberíamos hacer. Pero lo hacemos porque el grupo nos empuja a ello”.

“Otra característica de la mente humana es que tiene una infinita capacidad para justificar cualquier acción”.

“Los seres humanos racionalizamos más que razonamos. Creemos ser racionales, creemos sopesar nuestras acciones pero lo cierto es que las justificamos a posteriori para que encajen en unos valores sociales aceptables”.

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“La Tercera Ola, fascismo en la escuela” cuenta un experimento que llevó a cabo un profesor de historia, Ron Jones, con sus estudiantes de la Cubberley High School de Palo Alto, California, en 1967.

Uno de sus alumnos preguntó a Ron Jones cómo era posible que los alemanes hubieran seguido tan fácilmente a Adolf Hitler y el profesor tuvo la idea de recrear algo parecido en clase: lo llamarían “La Tercera Ola”.

Durante una semana, Ron Jones dio a sus alumnos determinadas consignas, frases cortas y sencillas que repetían una y otra vez: “Fuerza mediante la disciplina”, “fuerza mediante la comunidad”, etc.

Inventaron un saludo propio que debían usar sólo entre ellos, no debían hablar de La Tercera Ola con nadie que no fuera miembro de ella, si algún alumno objetaba algo, era expulsado de clase…

En ningún momento Ron Jones dijo si La Tercera Ola era de derechas o de izquierdas ni cuál era su propuesta para una sociedad futura o en qué consistía su ideología, sólo afirmaba que era un movimiento revolucionario que iba a acabar con la corrupción de la sociedad y de los políticos en el poder.

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Dos o tres estudiantes que se negaron a seguir el experimento porque no les gustaba el cariz que estaba tomando fueron marginados por sus compañeros que sí estaban entusiasmados por pertenecer a La Tercera Ola. Se les unieron voluntariamente alumnos de otras clases e incluso quisieron hacerlo estudiantes de otros dos institutos de la ciudad.

Al final de la semana, La Tercera Ola había llegado tan lejos que el profesor tuvo que acabar con ella porque se le estaba yendo de las manos.

En el documental “La Tercera Ola, fascismo en la escuela”, aparecen algunos de los alumnos que participaron en el experimento y no saben explicarse qué les pasó, cómo llegaron a tal grado de alienación pero todos afirman haber aprendido una gran lección para el resto de su vida: que es muy peligroso seguir al grupo por puro instinto y sin pensar.

Beware the Slenderman: Cuando lo virtual invade la realidad

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Slenderman (llamado en español El Hombre Delgado) es un personaje ficticio que nació en 2009 en el foro de internet Something Awful.

En principio, se trataba de editar fotografías para añadirles una figura sobrenatural o fantástica. Un forero cuyo nick era Victor Surge, subió dos fotografías en blanco y negro que mostraban un grupo de niños y les añadió la figura espectral de un hombre al que llamó The Slender Man.

Agregó a la primera fotografía el siguiente texto: “No queríamos ir, no queríamos matarlos, pero su persistente silencio y sus extendidos brazos nos horrorizaban y nos confortaban al mismo tiempo… 1983, fotógrafo desconocido dado por muerto”.

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Al pie de la segunda imagen escribió: “Una de las dos fotografías recuperadas del incendio de la Librería de Stirling City. Notable por haber sido tomada el mismo día en que catorce niños desaparecieron y por lo que se conoce como “El Slender Man”. Deformidades citadas por oficiales como defectos de cámara. El incendio en la librería ocurrió una semana después. Fotografía real confiscada como evidencia. 1986, fotógrafo: Mary Thomas, desaparecida desde el 13 de junio del mismo año”.

Slenderman, o The Slender Man, es un hombre muy alto y delgado cuyo rostro no tiene facciones, siempre viste con traje y de su espalda salen seis tentáculos. Acosa, persigue y acecha a sus víctimas que suelen ser niños o adolescentes.

El éxito de Slenderman en Something Awful le hizo traspasar el foro y recorrer internet como personaje de numerosas obras de ficción audiovisuales y escritas, juegos y webseries ideadas por sus fans.

Como ya ha pasado a menudo con determinadas películas de terror, no tardaron en aparecer casos de asesinos en la vida real que decían haber cometido sus crímenes por influencia de Slenderman.

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Uno de estos sucesos tuvo lugar el 31 de mayo de 2014, en Wisconsin, cuando dos niñas de 12 años apuñalaron 19 veces a una compañera de clase porque querían convertirse en ayudantes de Slenderman e irse a vivir a la mansión de éste.

Las dos niñas, Morgan Geyser y Anissa Weier, son las protagonistas del documental de la HBO “Beware The Slenderman”, escrito y dirigido por Irene Taylor Brodsky y estrenado en mayo de 2016.

En “Beware The Slenderman” (Cuidado con el Slenderman), los estupefactos padres de las dos niñas nos cuentan sus impresiones y su asombro ante lo que han hecho sus hijas; podemos ver los interrogatorios policiales a las dos menores y asistir al juicio en el que ambas se enfrentaban a una posible condena de 65 años de cárcel.

“Beware The Slenderman” es un documental absolutamente recomendable en el que vemos lo que ocurre, a veces, cuando lo virtual invade la realidad…

Silencio en Juárez: Centenares de mujeres asesinadas y más de mil desaparecidas

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Es en el año 1993 cuando a las afueras de la mexicana Ciudad Juárez, en el desierto, comienzan a aparecer los primeros cuerpos de mujeres jóvenes violadas, torturadas y asesinadas. “Silencio en Juárez” es un documental de una hora de duración que nos habla de estos terribles crímenes.

Todas las víctimas tienen características comunes: muchachas de entre 15 y 25 años, estudiantes o empleadas de las maquiladoras y de clase obrera.

Al principio se especuló con  que los crímenes podrían ser obra de un asesino en serie, después se pensó en narcotraficantes, en gente poderosa e intocable…

Que los verdugos son poderosos e intocables parece ser cierto, ya que mucho ha llovido desde 1993 y todavía no se ha encontrado a los culpables.

Las familias de las víctimas se quejan de que nadie hace nada para ayudarles, de que la policía es corrupta y el gobierno mira para otro lado. Denuncian que pegan carteles por la ciudad con la foto de sus hijas desaparecidas y que a las pocas horas éstos ya no están.

Algunos vecinos han formado un grupo llamado “Los Zorros del Desierto”, que se dedica a recorrer periódicamente el territorio que rodea Ciudad Juárez en busca de cadáveres de más víctimas porque no confían en que la policía lo haga. Cuando encuentran los cuerpos, primero avisan a los medios de comunicación después a las autoridades.

Madres y familiares de las jóvenes víctimas se han unido, han levantado cruces de color rosa en el desierto en recuerdo de las mujeres asesinadas, han realizado manifestaciones, pedido ayuda a organizaciones internacionales, a la ONU, al Parlamento Europeo… pero nada parece dar resultado y en Ciudad Juárez, si alguien sabe algo, si alguien ha visto algo, guarda silencio.

Cuando en 2007 se hizo el documental “Silencio en Juárez” ya eran 400 las muchachas asesinadas y unas mil las desaparecidas. Hoy, en 2017, siguen desapareciendo jóvenes, unas veces se encuentran sus cadáveres, otras… es como si se hubieran desvanecido en el aire.

El Siglo del Individualismo: Cómo controlar a las masas y que parezca democracia

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The Century of the Self (El Siglo del Individualismo o El Siglo del Yo), es una serie de cuatro documentales escrita y dirigida por Adam Curtis en 2002 que nos habla de la manipulación a la que todos estamos sometidos por las empresas que nos venden sus productos a través de la publicidad y por los partidos políticos que intentan (y consiguen) controlarnos mediante la propaganda ideológica.

El Siglo del Individualismo nos explica cómo Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud, utilizó el trabajo del famoso psicoanalista y de su hija, Anna Freud, para cambiar radicalmente las técnicas publicitarias de las empresas, primero, y la propaganda ideológica y política más tarde.

El primer episodio de El Siglo del Individualismo (Máquinas de la Felicidad) se inicia con una significativa introducción:

“Hace 100 años, una nueva teoría acerca de la naturaleza humana fue propuesta por Sigmund Freud. Él decía haber descubierto primitivas fuerzas sexuales y agresivas escondidas dentro de la mente de todos los seres humanos. Fuerzas que de no ser controladas llevarían a los individuos y a las sociedades  al caos y la destrucción.

Esta serie trata acerca de cómo quienes están en el poder han utilizado las teorías de Freud para intentar controlar a las peligrosas multitudes en una era de democracia de masas”.

Edward Bernays descubrió a las grandes empresas cómo podrían hacer que la gente quisiera cosas que no necesitaba, vinculando bienes de consumo con sus deseos inconscientes.

Se trataba de vender un producto a nuestra parte emocional, no a nuestro intelecto. Es decir: Hacernos comprar determinado producto no porque sea de calidad o nos sea útil sino porque creemos que nos vamos a sentir mejor si lo tenemos.

Después serían los partidos políticos y los grupos de poder los que aprendieran a controlar a la población aplicando las técnicas que tanto éxito habían tenido en la publicidad comercial.

La idea básica era sencilla y maquiavélica: Satisfaciendo los deseos íntimos egoístas de la gente se les hace más “felices” y, por lo tanto, dóciles. Una manera de corromper la democracia creándonos el espejismo de que somos los ciudadanos los que decidimos en las urnas, cuando lo cierto es que nuestros dirigentes estimulan nuestro yo irracional en la dirección que a ellos les beneficia.

Como ya he dicho anteriormente, El Siglo del Individualismo consta de cuatro episodios: Máquinas de la Felicidad, La Ingeniería del Consentimiento, Hay un Policía en Nuestras Cabezas que Debe Ser Destruido y Ocho Personas Brindando. Los cuatro capítulos se podrían resumir en una sola frase: Cómo controlar a las masas y que parezca democracia.

Find my Phone: ¿Qué pasa con tu móvil cuando te lo roban?

¿Qué pasa con tu móvil cuando te lo roban? ¿A dónde va? ¿Qué hacen con él?

Cuando un ladrón sustrae un teléfono móvil no sólo se apropia de algo que puede darle una cantidad de dinero importante, también tiene acceso a mucha información personal de su víctima: fotos, vídeos, emails, contactos, etc.

El joven realizador holandés Anthony Van Der Meer se preguntaba qué clase de persona roba un móvil y dónde acaba ese móvil.

Para hallar respuesta a estas cuestiones decidió programar un teléfono con spyware que le permitiera tenerlo localizado, escuchar las llamadas que se realizaran desde el mismo y hacer fotos con él. Una vez programado el teléfono, se lo dejó robar en una estación de metro.

Este es el punto de partida del documental “Find My Phone”, de 21 minutos de duración, en el que Anthony Van Der Meer sigue durante semanas al ladrón de su móvil.

“Find My Phone” se ha hecho viral en You Tube donde ha recibido ya más de 5.000.000 de visitas.

EL NEGOCIO DE LA CARIDAD: Cuando las ONG’s se convierten en prósperas multinacionales.

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Título: Charity Business/El Negocio de la Caridad. Guion y dirección: Sophie Bonnet. Productoras: CAPA y Canal + (Francia) País: Francia. Año: 2013. Duración: 52’

Como podéis deducir por su título, “El Negocio de la Caridad” no es un documental melodramático ni “buenista”, tampoco está realizado por una malvada y cínica insolidaria, sino que es una llamada de atención y una invitación a analizar un fenómeno social y económico que no para de crecer desde hace varias décadas: las organizaciones que se califican a sí mismas de humanitarias, las ONG’s.

El documental “El Negocio de la Caridad”, se centra en lo que su directora y guionista llama “las multinacionales de la caridad”.

En su inicio y sobre imágenes de desastres humanitarios y niños que lloran, Sophie Bonnet nos dice:

“Niños que no son más que piel y huesos. Hambruna. Situaciones de emergencia y trabajadores humanitarios en acción. Compasión. Remordimientos. Argumentos irrefutables para apelar a nuestra generosidad. Y funciona: El dinero fluye. Las organizaciones francesas recaudan casi 3.000 millones de euros al año, el equivalente al volumen de negocio de una empresa como Apple en Francia. La ayuda humanitaria va viento en popa. Desde hace 10 años las cantidades que se recaudan aumentan una media de un 5% al año. Pero ¿qué pasa con ese dinero? ¿se utiliza siempre bien?”

Seguidamente, “El Negocio de la Caridad” pasa a hablarnos de las nuevas empresas que han surgido en el sector de la ayuda humanitaria como las especializadas en el reclutamiento de donantes, agencias de viajes centradas en “turismo humanitario” o constructoras que viven exclusivamente de prestar sus servicios en obras de emergencia.

Sophie Bonnet hace cálculos, nos da cifras, nos muestra (muchas veces mediante cámara oculta) cómo un terremoto o los niños huérfanos de un país tercermundista pueden ser un gran negocio para unos cuantos, muchos, individuos que se frotan las manos cada vez que ocurre un desastre humanitario en alguna parte del planeta. Como cuando, tras el terremoto de Haiti, Kenneth Merten, (embajador de USA en Puerto Príncipe) escribía un mail a su gobierno: “¡Es la fiebre del oro! Llegan empresas para vender sus conceptos, productos y servicios. (…) Todas las empresas compiten entre sí para llamar la atención del presidente haitiano, es una verdadera batalla campal”.

Vale la pena ver “El Negocio de la Caridad” porque es un documental que nos hace pensar y se cuestiona un tema “incuestionable” desde el punto de vista de la corrección política (esa dictadura invisible que nos atenaza). Después, que cada cual saque sus propias conclusiones.