Un guion es tan bueno como lo es su villano

Joker2

Aunque, como espectadores, nos identificamos con los protagonistas de las películas y series de televisión que nos gustan, lo cierto es que muchas veces son los villanos, los antagonistas, las auténticas estrellas de las historias de más éxito:

¿Crees que las aventuras de Batman tendrían tantos seguidores si no existiera el Joker?

Han transcurrido más de cien años desde que Bram Stoker escribiera “Drácula” y casi se nos olvida que el célebre vampiro no era el protagonista sino el antagonista de la novela y de casi todas las películas que se han producido sobre él desde entonces.

El impacto que causó la película “El Silencio de los Corderos” se basa en un magnífico villano que ni era protagonista ni antagonista, sino un personaje catalizador que ayudaba a mantener la historia en movimiento y daba información necesaria para que avanzase la acción. Sí, me refiero al inolvidable Hannibal Lecter interpretado por Anthony Hopkins y que eclipsó a la protagonista, Clarice Starling, y al antagonista, el asesino apodado Buffalo Bill.

Hannibal Lecter

A la hora de escribir un guion hay que dedicarle tanto o más tiempo y atención al villano que al protagonista, aunque suele ser más divertido crear y desarrollar al malvado que al “chico de la película”. ¿Por qué? Muy sencillo: Mientras el protagonista debe seguir unas normas éticas o morales, el antagonista puede hacer cualquier cosa que desee para conseguir su objetivo y, por lo tanto, el guionista puede ser mucho más creativo con su villano que con su héroe.

Muchas veces el antagonista del guion es todo lo opuesto al protagonista. También puede ser una versión oscura y desequilibrada de la personalidad del héroe.

Si quieres crear un villano inolvidable debes tener en cuenta que no basta con imaginar a alguien muy malvado, además debes individualizarlo, hacerlo único, darle alguna característica que lo humanice y lo aleje del cliché.

Christopher-Lee-drácula-news

Debes tener presente que el villano no se ve a sí mismo como tal, de la misma manera que ninguna persona real -no importa lo malvada que sea- se considera a sí misma una mala persona. Seguramente, Hitler y Stalin tenían una idea más positiva de sí mismos que la que tenemos nosotros.

En el fondo, los villanos representan nuestros temores, nuestros deseos más profundos y oscuros, lo que nos da miedo de nuestro propio interior, de nuestros instintos más primarios…

Se dice que un guion es tan bueno como lo es su villano.

6 comentarios en “Un guion es tan bueno como lo es su villano

  1. Si es cierto que de muchísimas películas recuerdo más al villano que al héroe. A veces consiguen que el villano tenga una personalidad arrolladora y que se recuerde mucho más su interpretación que la “del bueno”. Nos has dejado unos grandes ejemplos de villanos ¡Me encantan todos!

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  2. En muchas películas parece que el “bueno” esté ahí sólo para ir aguantando las maldades del villano como buenamente puede. Aunque al final gane el héroe, lo cierto es que quien hace posible la historia y la mantiene en movimiento es el villano.

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  3. Muy buena entrada. Mis villanos favoritos suelen ser ciudadanos ejemplares que sacan ventaja de su pequeña posición dentro del engranaje social, y que al hacerlo revelan un fallo mayúsculo en ese engranaje como el jefe Sheldrake en “El apartamento” o la enfermera Ratched en “Alguien voló sobre el nido del cuco”. ¡Saludos!

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